
Renacimiento y Grandeza; el primer terremoto del siglo XXI, es libro que reúne una serie de textos y fotografías con el que se recuerda el aniversario del primer gran sismo del siglo XXI en Colima, del 21 de enero del 2003.
Este texto, producido por la Universidad de Colima, será presentado hoy miércoles a las ocho de la noche en la Pinacoteca Universitaria, en el Salón del Vitral, con la participación de varios de sus autores, entre ellos el rector Carlos Salazar Silva con la presentación del texto y Francisco Blanco Figueroa, como coordinador de la obra.
La recopilación de escritos que permiten analizar el fenómeno y no perder la memoria es el principal sustento de este libro, según expresa el propio Blanco Figueroa. Y añade que el libro consta de cinco apartados, en el primero de ellos se alude a los terremotos, se reseña cómo han sido estas manifestaciones naturales a lo largo de la historia en la cultura egipcia y griega, a cargo de Mauricio Bretón, en este mismo apartado José Levy hace un artículo sobre los terremotos en Colima, mientras que Tonatiuh Domínguez elabora un análisis particular sobre el sismo del 21 de enero desde el punto de vista científico, así como sus implicaciones y consecuencias.
Una segunda parte es Cronistas municipales, donde éstos narran la experiencia de este suceso en sus demarcaciones. En el tercer apartado, titulado Testimonios, siete colaboradores aportan su experiencia cómo es el caso de Margarita Rodríguez, coordinadora administrativa de Universo FM, quien hace una reseña acerca del papel que tuvo la radiodifusora universitaria, único medio que se mantuvo siempre al aire, y sirvió de enlace con la población, situación que refrendó la vinculación que tiene con la sociedad colimense.
La cuarta parte se denomina Palabras en movimiento. A ella la recrean escritores locales como Rogelio Guedea, Jorge Vega, Víctor Manuel Cárdenas, Nadia Contreras, Armando Martínez, y ahí mismo el coordinador de la obra nos da su visión del movimiento telúrico.
En una última sección llamada Imágenes aparece una nota de María Emilia Rangel sobre dos pinturas del artista colimense Alejandro Rangel sobre el temblor de 1941, así como un texto de Víctor Gil sobre los avisos escritos en mantas y en otros materiales dirigidos al público después del temblor, que reflejan un poco del humor después de la tragedia.
Francisco Blanco explicó, además, que este trabajo tiene la intención de ser complementado con un segundo libro en 2005 y en el que pueda incluir a más personas que cuenten sus experiencias de manera textual o gráfica.
